miércoles, 23 de noviembre de 2016

El beso que no te di (soneto en dodecasílabos)






Mi boca jugosa conjugaba un beso,
de azahar tejido y de sentimiento,
que anidaba tímido, con latido lento,
en la piel tatuada de albo embeleso.

Insomne se hallaba buscando el acceso
a la boca amante de amor avariento,
aguardaba ansioso libarla sediento
por el cauce grana del labio confeso.

Llegaba la noche umbría y callada,
pasaban serenos los azules días,
prendido en la boca en ardor bañada,

el beso seguía en secas bahías
varado en la arena dolida y ajada,
naufragó en mares de melancolías.
                                            (MjH)

viernes, 28 de octubre de 2016

Coplillas de Candela la bailaora









Candela la de Triana,
gitana de gran realce,
con sus quince primaveras
es la sultana del baile.

Te baila por seguiriyas,
alegrías, soleares,
martinetes, fandanguillos,
peteneras, verdiales,

sevillanas y zorongos
mueven sus pies con donaire,
sin palos que se resistan
al embrujo de su talle.

Sus manos de turmalina
racimos de luna y arce,
dibujan en el vacío
lo que sus centros le manden.

Sus ojos de reina mora,
pozos de negro azabache,
chispas de pasión destilan
cuando las palmas le baten.

Y se quiebra su cintura,
como si fuera de alambre,
al rasgueo de la guitarra
y a los quejíos del cante.

Con ese armazón de fuego
de su estampa fascinante
va derramando en silencio
rubís, zafiros, granates.

Cuando agita su mantón
y su traje de volantes,
de filtiré va bordando
las esquinitas del aire.

Fantasía de bordones
de los cantes de levante
izan su cuerpo de ébano
enmarcadito en corales.

De mariposas la magia
surca todos los lugares
y rinde los corazones
al hechizo de su arte.

Que tiene duende esta niña,
-se pregona por las calles-,
que a los mozos enamora
y da envidia a las comadres.

No hay figura más galana,
que en el 'tablao' se alce,
tejiendo con sus tacones
mil filigranas de encaje.

Candela la bailaora,
de Triana el estandarte,
con sus quince primaveras
es la sultana del baile.
                         (MjH)


martes, 11 de octubre de 2016

Del álamo blanco...









Del álamo blanco
las hojas huían,
pétalos que fueron
de nácar un día,
y en un vals sereno
de melancolía,
por montes y valles
el viento movía.

Piruetas livianas
de etérea agonía,
su danza de muerte
con garbo ofrecían
a claras mañanas
y noches umbrías,
como ofrendas gayas
de su despedida.

Libres, anhelantes
de nuevas orillas,
bailaban un baile
de suaves caricias,
volutas de cobre,
de sangre investidas,
bajo el cielo gris,
sobre la campiña.

No brillan sus ojos
ni es jovial su risa,
la que en primavera
su  haz relucía
al son de los trinos,
rapsodias divinas,
de los ruiseñores
y las cardelinas.

Y se van ahora,
certeras caminan
a su destrucción
en jacas sin bridas,
reposando el vuelo
de su edad vencida
entre la hojarasca
huraña y mohína.

 ¡Oh, hoja de plata
en ocre fundida,
dejas con prestancia
tu pujante vida
y aceptas gozosa
tu fatal partida,
repartiendo sueños
en almas heridas!

                         (MjH)
















domingo, 2 de octubre de 2016

Pinceladas







Dulces mis sueños,
suaves las olas,
mansa la brisa,
que mi piel roza.

Hilos de sol
la arena doran
y en las alturas
el cénit orlan.

Radiante playa,
que el agua moja
con melodías
tersas, mimosas.

Y por el aire,
ágil y airosa,
batiendo alas,
una gaviota.

De blanco nácar,
como la aurora,
pinta lunares
de blancas borlas.

Sereno el mar
sobre su colcha
mece veleros
de costa a costa.

Tras de sus pasos,
mi ilusión boga
en las espumas
de luz y sombra.

Y en tiernas jarcias,
mudas y blondas,
cuelga mi alma
de luna roja.

Dulces mi sueños,
suaves las olas,
mansa la brisa,
¡cómo me arroba!
                             (MjH)


lunes, 26 de septiembre de 2016

Coplillas de la Mejorana



                                         ( "Gitana" de Andrew Atroshenko) 




Con la savia de tu cuerpo
voy a llenar una alberca
para que sus suaves aguas
mi piel recubran de seda.

De seda fina y brillante,
la que lucen las princesas,
y ocupar tu corazón
como si fuese su reina.

 Y como reina en tu trono,
colocaré una bandera,
pintada de azul y rojo,
de pasión y de pureza.

De pureza inmaculada
de virginales cosechas
con espigas que saluden
el querer de primavera.

Porque tu querer y el mío
andan por la misma acera
desde aquella noche clara,
alfombradita de estrellas.

Estrellas fueron tus ojos,
candentes como centellas,
que marcaron poco a poco
con fuego mis entretelas.

Ese fuego que se escapa
de tu mirada agarena,
que encarcelada me tiene
en una cárcel sin rejas.

Cárcel que es un imán,
que me atrae y que me lleva
a las fibras de tu alma
para sentirte muy cerca.

 Muy cerca estaré de ti,
arrebujada a tu vera,
mientras ilumine tu luz
las esquinas de mis venas.

 Que son mis venas el río,
 donde nuestro amor navega
 en barquita de cristal
 con sus cristalinas velas.
                                         (MjH)



lunes, 19 de septiembre de 2016

Se desploma agosto




Se desploma agosto
con su piel reseca
en la desnudez
de la estéril sierra.

Y cae de bruces
con su roja queja
sobre el pueblo cálido
y la ardiente era.

Esparce risueño
sus leños de hoguera
en los musgos mustios
de la vieja piedra.

Se derrumba tórrido
con pasión severa
en vacías calles
y en plazas desiertas.

Desmorona el alma,
brota la tristeza
por las bocas cárdenas
de encendidas penas.
  
Y nada se salva
del fuego que quema,
sólo sobreviven
tus ojos de espera.

Se desploma agosto
con su piel reseca.
                   (MjH)



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Oda a la rutina




                                     (La novela romántica de Santiago Rusiñol)



Asidua rutina,
afloras ociosa, mustia, repetida,
por los vagos ríos de la carne viva.
Y, cuando tus sones de monotonía
extiendes hastiada con cadencia fría
por los arrabales de brumosos días
y por las entrañas de noches sombrías,
cual campana ronca, terca, decaída,
unges los rincones con piel deslucida,
incluso se carga de lastre la brisa
vaciando su tedio por altivas cimas.

Y con ese vuelo de costumbres fijas,
ritual solemne de marcha aburrida,
arropas sin luz las almas dormidas
y tu tez opaca, sosa, envejecida,
llena los espacios de dudosa dicha
con arpegios grises de gris armonía.

Denostada, infame, odiosa, anodina,
sin querer inflamas de calma la vida.
¡Bendita rutina!
                                  (MjH)